Poesia y prosa
Poesia y prosa Por ejemplo, cuando dormía, sobre todo en las primeras horas de la noche, solía soñar en voz alta y sus palabras eran claras, que podían percibirse distintamente. Entonces me divertía en hablarla, intervenía, me mezclaba en su monólogo o diálogo, terciaba en su «conversación» interior, sin levantar la voz… Y ella conversaba conmigo, durmiendo; me introducía insensiblemente en su ensueño… A veces, la conversación se prolongaba por espacio de algunos minutos. Hablaba yo despierto y ella respondía, traspuesta o dormida del todo, siempre, naturalmente, que acertase yo a colarme por una rendija misteriosa, en el recinto de su visión.
Al despertarnos al día siguiente, referíala yola escena y ella, sonriendo, respondíame:
—Es muy sencillo. Aun cuando esté dormida tu voz me llega «desde lejos» porque te quiero, y como la escucho, pues te respondo.
«Es muy sencillo…».
Su secreto, pues, era muy sencillo.