Poesia y prosa
Poesia y prosa —¿Bromeas, Lope? —respondió la voz de plata—. ¿O no despiertas aún del todo?
Y acercándose con suavidad puso un beso de amor en la frente de Su Majestad, murmurándole al oÃdo:
—¡Quién he de ser, sino tu MencÃa, que tanto te quiere!
Lope se puso en pie, restregose aún los ojos, se palpó la cabeza, el cuello, el busto, puso sus manos sobre los hombros de la joven, y convencido de que aquello era objetivo, consistente, de que no se desvanecÃa como vano fantasma, se dejó caer de nuevo sobre el lecho, exclamando:
—¡Estoy loco!
—¿Por qué? —insinuó la voz de plata.
—¿Quién ha podido traerme aqu�… Yo soy el Rey…
—Cierto —dijo MencÃa con tristeza—. ¡Lo has dicho tanto en sueños!…
—¡Cómo en sueños!
—¡Soñabas agitadamente! ¡Hablabas de cosas que no me era dado entender! ¡Dabas tÃtulos! ¡ConferÃas dignidades!
—¡Yo!…