Poesia y prosa
Poesia y prosa Y seguĂa su historia.
La celeste criatura movĂa la cabeza corroborando con signos afirmativos el relato de Lope, entre sorprendida y confusa:
—SĂ, cierto —interrumpĂa a cada paso—, eso soñabas…, eso decĂas, esas palabras desconocidas pronunciabas…
Y añadĂa pensativa:
—¡Raras cosas se sueñan!
—Tú has tenido siempre letras, Lope —continuó después de una pausa—; no es extraño, pues, que dormido imaginases historias peregrinas…
—¡Bien dices, MencĂa, raras cosas se sueñan!
—¡Raras cosas se sueñan, Lope!