Poesia y prosa
Poesia y prosa —SÃ; que os faltaban dineros y colores; de todo se os proveerá. Asà lo he ordenado. El mismo Juan de Herrera, cuando vayáis a Madrid, os dará nuevos encargos.
—Todos los que Vuestra Majestad me haga por su conducto, serán ejecutados con celo. Hombre es Juan de Herrera que sabe hacerse entender y a quien yo tengo en gran estima.
—Gentilhombre de prendas es —dijo el Rey— tan sabio, como modesto y laborioso. Y estos jóvenes —añadió Don Felipe volviéndose afablemente hacia Gaetano y Lope—, ¿son vuestros discÃpulos?
—El uno, señor, lo es. Conmigo vino de Italia —respondió el Greco señalando a Gaetano—; el otro es platero de oficio, y hame dicho que trabaja una custodia para una iglesia de Toledo.
—Noble arte es el vuestro —dijo el monarca a Lope—, y en él tenéis predecesores ilustres. ¿Conocéis las custodias de Enrique Arfé? El emperador, mi señor y padre, tenÃalo en mucha estima.