Poesia y prosa
Poesia y prosa —¡Si no la dijese nada! Si me resolviese a no saber nada… En suma, hay tantos elegantes en Madrid en mi caso. ¿Quién toma ya a lo trágico estas tristes cosas en nuestro mundo, en el gran mundo? Los matrimonios, de hecho, están moralmente divorciados. El marido va por su lado, la mujer por el suyo. La mujer dice al marido: «Esta noche cenará con nosotros mi flirt… ya lo sabes».
Y el marido sonrÃe con el más delicioso buen tono. Él por su parte dice a su mujer: «No me esperes a comer mañana. Tengo mi pequeña aventura…».
¡Y todo sigue en paz, en el mejor de los mundos posibles!
Eso de la ternura exclusiva, del sentimentalismo (del sentimentalismo sobre todo), está mandado retirar desde hace mucho tiempo.
Otelo en el siglo XX, hace reÃr.
Está bueno para que lo cante el signor Caruso, o para que lo represente, con estrangulación y demás «adminÃculos», un obrero de los barrios bajos… Si todos los maridos engañados de Madrid, de ParÃs, de Londres, fuesen a tomar en serio su «situación», rÃase usted de la carnicerÃa de Verdun…