Poesia y prosa
Poesia y prosa «En cuanto al punto de honor, bien sabes que no es sino un resabio de los dramas de capa y espada; ¿cómo un hombre culto del siglo XX puede fincar su honra sobre pilares tan frágiles?…».
¡Ah! —respondÃase interiormente Fernando—, si uno pudiera reeducarse, tal vez esto fuera discutible y opinable; pero quien tiene por sangre, por heredismo, unas cuantas ideas definitivas, con respecto a la fidelidad conyugal, y empieza cómo yo por someterse con probidad a la misma medida, no pidiendo más a la esposa de lo que él la da, es incapaz de conciliaciones y de consuelos, que, dÃgase lo que se diga, son innobles y bellacos… yo estoy hecho de tal manera que la resignación mundana me resulta imposible:
Nous restons jusqu'au bout tels que Dieu nous a fait.
¡Se irÃa, pues, para siempre!
Aquella misma noche, para no vacilar, sin verla más, meterÃa en un maletÃn lo preciso y dejarÃa a Blanca unas cuantas palabras escritas.