Poesia y prosa
Poesia y prosa ¡Él partirÃa!
Aquella misma noche pondrÃa un telegrama urgente a su ministro del Exterior, diciéndole que comenzaba a hacer uso de sus vacaciones de verano; escribirÃa una nota al primer secretario, encargándole de la Legación, y otra al ministerio de Estado dando cuenta di este acto; razonarÃa asà mismo en una carta al primer secretario su salida rápida para San Sebastián, de manera que él la encontrase natural, y, por último, trazarÃa para ella aquellas lÃneas supremas que releÃa ya en su imaginación:
«Lo sé todo y me voy. No te pido más que un poco de misterio para tu falta, por respeto a mi nombre… Mensualmente recibirás del Crédit-Lyonnais una suma que te permita vivir con decoro. Adiós para siempre».
Un poco más tarde renunciarÃa a su puesto, pretextando salud.
Y después… ¡lo que el destino mandase!