Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Mientras tanto, Logan permanecía en el bosque cercano, donde había encontrado refugio temporal. Zeus estaba tumbado junto a él, como un guardián que se negaba a abandonarlo. En sus manos, Logan sostenía la fotografía, la misma que lo había llevado hasta Beth. Sus pensamientos eran un caos. Había imaginado muchas cosas al venir a Hampton, pero nunca había previsto perder todo por una verdad que no supo cómo contar.
Esa tarde, mientras el sol descendía sobre los árboles, tomó una decisión. Fue hasta el refugio y pidió hablar con Beth. Nana, al ver su rostro serio, lo dejó pasar sin una palabra.
Beth lo encontró en el porche, nerviosa pero firme. —¿Qué haces aquí, Logan? —preguntó, cruzando los brazos.
Logan se aclaró la garganta. —Vine a explicarlo todo, sin excusas, sin esconder nada.
—Ya no importa —respondió ella, aunque su voz traicionaba la resolución que intentaba proyectar.
—Sí importa, Beth. No vine aquí para engañarte. Vine porque esa foto me salvó la vida. Pensé que encontrar a la persona en ella significaba algo… y tenía razón. Pero no fue lo que imaginé. Encontrarte a ti cambió todo.
Beth lo miró fijamente, y sus defensas comenzaron a desmoronarse. —¿Por qué no me lo dijiste desde el principio?