Cuando te encuentre
Cuando te encuentre En medio de la pelea, Keith logró zafarse y se dirigió al agua, tropezando mientras intentaba recuperar a Ben, que se había levantado y retrocedía aterrorizado. Logan se levantó de un salto y lo alcanzó justo cuando Keith perdía el equilibrio en la corriente.
—¡No! —gritó Logan, estirando una mano para detenerlo. Pero Keith, cegado por su propia furia, se deslizó y fue arrastrado por el río.
Logan se giró rápidamente hacia Ben, que estaba paralizado por el miedo. —¡Ven conmigo! —dijo Logan, extendiendo los brazos. El niño dudó un segundo antes de lanzarse hacia él, abrazándose a su cuello con fuerza.
Logan avanzó con cuidado, sintiendo cómo la corriente intentaba derribarlo, pero finalmente logró salir de la orilla, exhausto. Beth estaba allí, corriendo hacia ellos con un grito ahogado. —¡Ben!
Madre e hijo se abrazaron mientras Logan caía de rodillas, su cuerpo temblando por el esfuerzo y la adrenalina. Zeus, siempre alerta, se quedó junto a su lado, vigilando la oscuridad.
Beth levantó la vista hacia Logan, su rostro empapado de lágrimas. —Gracias… gracias por traerlo de vuelta.
Logan asintió, sin palabras. La tormenta comenzaba a calmarse, pero las cicatrices de aquella noche quedarían grabadas para siempre en sus almas.