Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Pero Beth no se detuvo. Con una mano temblorosa, acarició su rostro, su piel aún húmeda por la lluvia y el esfuerzo. —Te equivocaste, Logan. No era la fotografÃa lo que te trajo aquÃ. Era algo más grande. Quizás siempre ibas a encontrarme… y yo a ti.
Logan cerró los ojos por un momento, permitiendo que esas palabras se quedaran con él, llenándolo de una paz que no habÃa sentido en años.
En los dÃas que siguieron, el pueblo volvió lentamente a su ritmo habitual. La noticia de la desaparición de Keith se extendió, aunque pocos lamentaron su pérdida. El rÃo habÃa limpiado algo más que sus márgenes; habÃa llevado consigo las sombras que habÃan mantenido a Beth y Ben atrapados.
Una tarde, mientras trabajaban juntos en el refugio, Beth se acercó a él, con una sonrisa serena. —¿Entonces? ¿Qué sigue ahora? —preguntó, cruzando los brazos mientras lo observaba.
Logan se inclinó para acariciar a Zeus, que descansaba a sus pies. —Lo que quieras que siga, Beth. Estoy aquà para lo que venga.
Ella asintió, dejando escapar una pequeña risa antes de volverse hacia los perros. —Bueno, entonces empieza por ese perro que está destruyendo la cerca.