Cuando te encuentre
Cuando te encuentre Logan rió, una carcajada sincera que llenó el aire. A medida que ambos se ocupaban de los animales, una nueva rutina comenzaba a formarse, no perfecta, pero sí auténtica. Ben corría por el patio con Zeus, el sonido de su risa resonando como un eco de esperanza.
El sol, que antes parecía tan lejano para ellos, ahora brillaba con fuerza, prometiendo días mejores. Y aunque las cicatrices del pasado aún estaban ahí, tanto Beth como Logan sabían que juntas, esas cicatrices contaban una historia de supervivencia, redención y, finalmente, amor.
La fotografía, una vez enterrada en la arena, regresa al cajón de Logan, pero ya no como un amuleto, sino como un recuerdo de que el destino, a veces, te lleva justo donde necesitas estar.