Cuando te encuentre
Cuando te encuentre —¿Qué haces? —preguntó Victor, su compañero, sin apartar los ojos de la lÃnea del horizonte. —Espera un momento —murmuró Logan, arrodillándose.
AllÃ, medio enterrada, estaba la fotografÃa de una mujer. El sol arrancaba un brillo dorado de la imagen, como si ella misma fuera una aparición. Una sonrisa iluminaba su rostro, tranquila, serena, como si no perteneciera a ese lugar ni a ningún otro que Logan conociera. Era un instante congelado en el tiempo, y algo en esa expresión lo desarmó.
—¿Quién es? —Victor se acercó, curiosidad en la mirada. —No lo sé —respondió Logan, guardándola en el bolsillo del uniforme.
Durante semanas, la foto permaneció en su poder, un pequeño secreto entre él y la guerra. Nadie la reclamó en la base. Sin embargo, algo extraño comenzó a suceder: Logan ganaba partidas de póker que deberÃan haber sido imposibles; escapaba de explosiones que habrÃan reducido a otros a cenizas. Una vez, un francotirador apuntó directo a su pecho, pero el disparo falló por escasos centÃmetros.
—Es tu amuleto, Logan —dijo Victor un dÃa, señalando el bolsillo donde guardaba la foto—. Esa mujer te está protegiendo.
Logan nunca respondió, pero lo sabÃa. Esa imagen, inexplicablemente, lo mantenÃa con vida.
