Cuando te encuentre
Cuando te encuentre De regreso a Estados Unidos, la guerra seguÃa en su cabeza como un eco interminable. Las calles tranquilas, los rostros sin preocupaciones, todo le parecÃa ajeno. Zeus, su pastor alemán, caminaba a su lado en silencio, siempre alerta, como si comprendiera que Logan estaba incompleto.
Entonces, la certeza comenzó a crecer. DebÃa encontrarla. La mujer de la fotografÃa era más que un rostro amable; era un hilo que lo ataba a algo más grande, algo que no podÃa ignorar.
—Vamos, chico —le dijo a Zeus, acariciando su cabeza. El perro lo miró, inclinando ligeramente la cabeza, como si entendiera lo que estaba por venir.
Asà comenzó su viaje. Sin un plan claro, pero con la firme convicción de que el destino tenÃa algo reservado. La imagen de aquella mujer era un faro en medio de la tormenta, y Logan estaba decidido a seguir su luz, sin importar a dónde lo llevara.
