Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra ¡Quiere que vosotros le sirváis de cebo para pescar a los demasiados! ¡SÃ, un artificio infernal ha sido inventado aquÃ, un caballo de la muerte, que tintinea con el atavÃo de honores divinos!
SÃ, aquà ha sido inventada una muerte para muchos, la cual se precia a sà misma de ser vida: ¡en verdad, un servicio Ãntimo para todos los predicadores de la muerte!
Estado llamo yo al lugar donde todos, buenos y malos, son bebedores de venenos: Estado, al lugar en que todos, buenos y malos, se pierden a sà mismos: Estado, al lugar donde el lento suicidio de todos – se llama «la vida».
¡Ved, pues, a esos superfluos! Roban para sà las obras de los inventores y los tesoros de los sabios: cultura llaman a su latrocinio – ¡y todo se convierte para ellos en enfermedad y molestia!
¡Ved, pues, a esos superfluos! Enfermos están siempre, vomitan su bilis y lo llaman periódico[84]. Se devoran unos a otros y ni siquiera pueden digerirse.
¡Ved, pues, a esos superfluos! Adquieren riquezas y con ello se vuelven más pobres. Quieren poder y, en primer lugar, la palanqueta del poder, mucho dinero, – ¡esos insolventes!
¡Vedlos trepar, esos ágiles monos! Trepan unos por encima de otros, y asà se arrastran al fango y a la profundidad.