Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra ¡Ojalá hubiera permanecido en el desierto, y lejos de los buenos y justos! ¡Tal vez habrÃa aprendido a vivir y a amar la tierra – y, además, a reÃr![124]
¡Creedme, hermanos mÃos! Murió demasiado pronto; ¡él mismo se habrÃa retractado de su doctrina si hubiera alcanzado mi edad! ¡Era bastante noble para retractarse!
Pero todavÃa estaba inmaduro. De manera inmadura ama el joven, y de manera inmadura odia también al hombre y a la tierra. Tiene aún atados y torpes el ánimo y las alas del espÃritu.
Pero en el adulto hay más niño que en el joven, y menos melancolÃa: entiende mejor de muerte y de vida.
Libre para la muerte y libre en la muerte, un santo que dice no cuando ya no es tiempo de decir sÃ: asà es como él entiende de vida y de muerte.
Que vuestro morir no sea una blasfemia contra el hombre y contra la tierra, amigos mÃos: esto es lo que yo le pido a la miel de vuestra alma.
En vuestro morir deben seguir brillando vuestro espÃritu y vuestra virtud, cual luz vespertina en torno a la tierra: de lo contrario, se os habrá malogrado el morir.
Asà quiero morir yo también, para que vosotros, amigos, améis más la tierra, por amor a mÃ; y quiero volver a ser tierra, para reposar en aquélla que me dio a luz.