Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Pero asà lo quiere mi voluntad creadora, mi destino. O, para decÃroslo con mayor honestidad: justo tal destino – es el que mi voluntad quiere.
Todo lo sensible en mà sufre y se encuentra en prisiones: pero mi querer viene siempre a mà como mi liberador y portador de alegrÃa.
El querer hace libres[154]: ésta es la verdadera doctrina acerca de la voluntad y la libertad – asà os lo enseña Zaratustra.
¡No-querer-ya y no-estimar-ya y no-crear-ya! ¡Ay, que ese gran cansancio permanezca siempre alejado de mÃ!
También en el conocer yo siento únicamente el placer de mi voluntad de engendrar y devenir; y si hay inocencia en mi conocimiento, esto ocurre porque en él hay voluntad de engendrar.
Lejos de Dios y de los dioses me ha atraÃdo esa voluntad; ¡qué habrÃa que crear si los dioses – existiesen!
Pero hacia el hombre vuelve siempre a empujarme mi ardiente voluntad de crear; asà se siente impulsado el martillo hacia la piedra.
¡Ay, hombres, en la piedra dormita para mà una imagen, la imagen de mis imágenes! ¡Ay, que ella tenga que dormir en la piedra más dura, más fea!
Ahora mi martillo se enfurece cruelmente contra su prisión. De la piedra saltan pedazos: ¿qué me importa?