Así habló Zaratustra
Así habló Zaratustra ¡Ay, qué desagradablemente les sale de la boca la palabra «virtud»! Y cuando dicen: «Yo soy justo», esto suena siempre igual que: «¡yo estoy vengado![171]».
Con su virtud quieren sacar los ojos a sus enemigos; y se elevan tan sólo para humillar a otros[172].
Y también hay quienes se sientan en su charca y hablan así desde el cañaveral: «Virtud – es sentarse en silencio en la charca.
Nosotros no mordemos a nadie y nos apartamos del camino de quien quiere morder; y en todo tenemos la opinión que se nos da».
Y también hay quienes aman los gestos y piensan: la virtud es una especie de gesto.
Sus rodillas adoran siempre, y sus manos son alabanzas de la virtud, pero su corazón nada sabe de ello.
Y también hay quienes consideran virtud el decir: «La virtud es necesaria»; pero en el fondo creen únicamente que la policía es necesaria.
Y muchos que son incapaces de ver lo elevado en los hombres llaman virtud a ver ellos muy de cerca su bajeza: así llaman virtud a su malvada mirada[173].
Y algunos quieren ser edificados y elevados, y llaman a eso virtud; y otros quieren ser derribados – y también lo llaman virtud.