Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra En cada una de sus quejas resuena la venganza, en cada uno de sus elogios hay un agravio; y ser jueces les parece la bienaventuranza.
Mas yo os aconsejo asà a vosotros, amigos mÃos: ¡desconfiad de todos aquellos en quienes es poderosa la tendencia a imponer castigos!
Ése es pueblo de Ãndole y origen malos; desde sus rostros miran el verdugo y el sabueso.
¡Desconfiad de todos aquéllos que hablan mucho de su justicia! En verdad, a sus almas no es miel únicamente lo que les falta.
Y si se llaman a sà mismos «los buenos y justos», no olvidéis que a ellos, para ser fariseos, no les falta nada más que – ¡poder!
Amigos mÃos, no quiero que se me mezcle y confunda con otros.
Hay quienes predican mi doctrina acerca de la vida: y a la vez son predicadores de la igualdad, y tarántulas.
Su hablar en favor de la vida, aunque ellos están sentados en su caverna, esos arañas venenosas, y apartados de la vida: débese a que ellos quieren asà hacer daño.
Quieren asà hacer daño a quienes ahora tienen el poder: pues entre éstos es donde mejor acogida sigue encontrando la predicación acerca de la muerte.