Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Al pueblo habéis servido, y a la superstición del pueblo, todos vosotros, sabios famosos – ¡y no a la verdad! Y precisamente por esto se os tributaba veneración.
Y también por esto se soportaba vuestra incredulidad, ya que ésta era un ardid y un camino indirecto para llegar al pueblo. Asà deja el señor plena libertad a sus esclavos y se divierte además con la petulancia de éstos.
Mas quien al pueblo le resulta odioso, como se lo resulta un lobo a los perros: ése es el espÃritu libre, el enemigo de las cadenas, el que no adora, el que habita en los bosques.
Arrojarlo de su cobijo – eso es lo que ha significado siempre para el pueblo el «sentido de lo justo»: contra él continúa azuzando a sus perros de más afilados dientes.
«Pues la verdad está aquÃ: ¡ya que aquà está el pueblo! ¡Ay, ay de los que buscan!» – asà se viene diciendo desde siempre.
A vuestro pueblo querÃais darle razón en su veneración: ¡a eso lo llamasteis «voluntad de verdad» vosotros, sabios famosos!
Y vuestro corazón se decÃa siempre a sà mismo: «del pueblo he venido: de allà me ha venido también la voz de Dios»[182].
