Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Duros de cerviz y prudentes, como el asno, habéis sido siempre vosotros en cuanto abogados del pueblo.
Y más de un poderoso que querÃa marchar bien con el pueblo enganchó delante de sus corceles – un asnillo, un sabio famoso.
¡Y ahora yo quisiera, sabios famosos, que por fin arrojaseis totalmente de vosotros la piel de león!
¡La piel del animal de presa, de manchas multicolores, y las melenas del que investiga, busca, conquista!
¡Ay, para que yo aprendiera a creer en vuestra «veracidad» tendrÃais primero que hacer pedazos vuestra voluntad veneradora!
Veraz – asà llamo yo a quien se marcha a desiertos sin dioses y ha hecho pedazos su corazón venerador.
En medio de la arena amarilla, y quemado por el sol, ciertamente mira a hurtadillas, sediento, hacia los oasis abundantes en fuentes, en donde seres vivos reposan bajo oscuros árboles.
Pero su sed no le persuade a hacerse igual a aquellos comodones: pues donde hay oasis, allà hay también imágenes de Ãdolos.
Hambrienta, violenta, solitaria, sin dios: asà es como se quiere a sà misma la voluntad leonina.
Emancipada de la felicidad de los siervos, redimida de dioses y adoraciones, impávida y pavorosa, grande y solitaria: asà es la voluntad del veraz.