Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra En el desierto han habitado desde siempre los veraces, los espÃritus libres, como señores del desierto; pero en las ciudades habitan los bien alimentados y famosos sabios, – los animales de tiro.
Siempre, en efecto, tiran ellos, como asnos, – ¡del carro del pueblo!
No es que yo me enfade por esto con ellos: mas para mà siguen siendo servidores, y uncidos, aunque brillen con arreos de oro.
Y a menudo han sido servidores buenos y dignos de alabanza. Pues asà habla la virtud: «¡Si tienes que ser servidor, busca a aquel a quien más aprovechen tus servicios!
El espÃritu y la virtud de tu señor deben crecer por el hecho de ser tú su servidor: ¡asà creces tú mismo junto con el espÃritu y con la virtud de aquél!».
Y en verdad, ¡vosotros sabios famosos, vosotros servidores del pueblo! Vosotros mismos habéis crecido junto con el espÃritu y con la virtud del pueblo – ¡y el pueblo mediante vosotros! ¡En vuestro honor digo yo esto!
Mas pueblo seguÃs siendo vosotros para mÃ, incluso en vuestras virtudes, pueblo de ojos miopes, – ¡pueblo que no sabe qué es espÃritu!
EspÃritu es la vida que se saja a sà misma en vivo[183]: con el propio tormento aumenta su propio saber – ¿sabÃais ya esto?