Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Es cierto que en ellos se encuentran perlas: pero tanto más se parecen ellos mismos a crustáceos duros. Y en vez de alma he encontrado a menudo en ellos légamo salado.
También del mar han aprendido su vanidad: ¿no es el mar el pavo real de los pavos reales?[235]
Incluso ante el más feo de todos los búfalos despliega él su cola, y jamás se cansa de su abanico de encaje hecho de plata y seda.
Ceñudo contempla esto el búfalo, pues su alma prefiere la arena, y más todavÃa la maleza, y más que ninguna otra cosa, la ciénaga.
¡Qué le importan a él la belleza y el mar y los adornos del pavo real! Ésta es la parábola que yo dedico a los poetas.
¡En verdad, su espÃritu es el pavo real de los pavos reales y un mar de vanidad!
Espectadores quiere el espÃritu del poeta: ¡aunque sean búfalos! –
Mas yo me he cansado de ese espÃritu: y veo venir el dÃa en que también él se cansará de sà mismo.
Transformados he visto ya a los poetas, y con la mirada dirigida contra ellos mismos.
Penitentes del espÃritu[236] he visto venir: han surgido de los poetas.
Asà habló Zaratustra.