Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Entretanto vago todavÃa por mares inciertos; el azar me adula, el azar de lengua lisa; hacia adelante y hacia atrás miro –, aún no veo final alguno.
TodavÃa no me ha llegado la hora de mi última lucha –, ¿o acaso me llega en este momento? ¡En verdad, con pérfida belleza me contemplan el mar y la vida que me rodean!
¡Oh tarde de mi vida! ¡Oh felicidad antes del anochecer! ¡Oh puerto en alta mar! ¡Oh paz en la incertidumbre! ¡Cómo desconfÃo de todos vosotros!
¡En verdad, desconfÃo de vuestra pérfida belleza! Me parezco al amante, que desconfÃa de la sonrisa demasiado aterciopelada.
Asà como el celoso rechaza lejos de sà a la más amada, siendo tierno incluso en su dureza –, asà rechazo yo lejos de mà esta hora bienaventurada.
¡Aléjate, hora bienaventurada! ¡Contigo me llegó una bienaventuranza no querida! Dispuesto a mi dolor más profundo me encuentro aquÃ: – ¡a destiempo has venido!
¡Aléjate, hora bienaventurada! Es mejor que busques asilo allà –¡entre mis hijos! ¡Apresúrate!, ¡y bendÃcelos con mi felicidad antes del anochecer!
Ya se aproxima el anochecer: el sol se pone. ¡Vete – felicidad mÃa! –