Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra ¡Oh cielo por encima de mÃ, tú puro! ¡Profundo! ¡Abismo de luz! Contemplándote me estremezco de ansias divinas.
Arrojarme a tu altura – ¡ésa es mi profundidad! Cobijarme en tu pureza – ¡ésa es mi inocencia!
Al dios su belleza lo encubre: asà me ocultas tú tus estrellas. No hablas: asà me anuncias tu sabidurÃa.
Mudo sobre el mar rugiente has salido hoy para mÃ, tu amor y tu pudor dicen revelación a mi rugiente alma.
El que hayas venido bello a mÃ, encubierto en tu belleza, el que mudo me hables, manifiesto en tu sabidurÃa:
¡Oh, cómo no iba yo a adivinar todos los pudores de tu alma! ¡Antes del sol has venido a mà tú, el más solitario de todos!
Somos amigos desde el comienzo: comunes nos son la tristura y la pavura y la hondura[295]; hasta el sol nos es común.
No hablamos entre nosotros, pues sabemos demasiadas cosas callamos juntos, sonreÃmos juntos a nuestro saber.
¿No eres tú acaso la luz para mi fuego? ¿No tienes tú el alma gemela de mi conocimiento?
Juntos aprendimos todo; juntos aprendimos a ascender por encima de nosotros hacia nosotros mismos, y a sonreÃr sin nubes: –
