Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra A cada alma le pertenece un mundo distinto; para cada alma es toda otra alma un trasmundo.
Entre las cosas más semejantes es precisamente donde la ilusión miente del modo más hermoso; pues el abismo más pequeño es el más difÃcil de salvar[418].
Para mà – ¿cómo podrÃa haber un fuera-de-mÃ? ¡No existe ningún fuera! Mas esto lo olvidamos tan pronto como vibran los sonidos; ¡qué agradable es olvidar esto!
¿No se les han regalado acaso a las cosas nombres y sonidos para que el hombre se reconforte en las cosas? Una hermosa necedad es el hablar: al hablar, el hombre baila sobre todas las cosas.
¡Qué agradables son todo hablar y todas las mentiras de los sonidos! Con sonidos baila nuestro amor sobre multicolores arcos iris. –
– «Oh Zaratustra, dijeron a esto los animales, todas las cosas mismas bailan para quienes piensan como nosotros: vienen y se tienden la mano, y rÃen, y huyen – y vuelven.
Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser.
Todo se rompe, todo se recompone; eternamente se construye a sà misma la misma casa del ser. Todo se despide, todo vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sà el anillo del ser.