Así habló Zaratustra

Así habló Zaratustra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Demasiado pequeño el más grande! – ¡Éste era mi hastío del hombre! ¡Y el eterno retorno también del más pequeño! – ¡Éste era mi hastío de toda existencia!

Ay, ¡náusea!, ¡náusea!, ¡náusea! – – Así habló Zaratustra, y suspiró y tembló; pues se acordaba de su enfermedad. Mas entonces sus animales no le dejaron seguir hablando.

«¡No sigas hablando, convaleciente! – así le respondieron sus animales, sino sal afuera, adonde el mundo te aguarda como un jardín.

¡Sal afuera, a las rosas y a las abejas y a las bandadas de palomas! Y, sobre todo, a los pájaros cantores: ¡para que de ellos aprendas a cantar!

Cantar es, en efecto, cosa propia de convalecientes; al sano le gusta hablar. Y aun cuando también el sano quiere canciones, quiere, sin embargo, distintas canciones que el convaleciente».

– «¡Oh truhanes y organillos de manubrio, callad! – respondió Zaratustra y se sonrió de sus animales. ¡Qué bien sabéis el consuelo que inventé para mí durante siete días!

El tener que cantar de nuevo – ése fue el consuelo que me inventé, y ésa mi curación: ¿queréis acaso vosotros hacer en seguida de ello una canción de organillo?».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker