Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – de modo que todos estos años son idénticos a sà mismos, en lo más grande y también en lo más pequeño, – de modo que nosotros mismos somos idénticos a nosotros mismos en cada gran año, en lo más grande y también en lo más pequeño.
Y si tú quisieras morir ahora, oh Zaratustra: mira, también sabemos cómo te hablarÃas entonces a ti mismo: – ¡mas tus animales te ruegan que no mueras todavÃa!
HablarÃas sin temblar, antes bien dando un aliviador suspiro de bienaventuranza: ¡pues una gran pesadez y un gran sofoco se te quitarÃan de encima a ti, el más paciente de todos los hombres! –
“Ahora muero y desaparezco, dirÃas, y dentro de un instante seré nada. Las almas son tan mortales como los cuerpos[423].
Pero el nudo de las causas, en el cual yo estoy entrelazado, retorna, – ¡él me creará de nuevo! Yo mismo formo parte de las causas del eterno retorno.
Vendré otra vez, con este sol, con esta tierra, con esta águila, con esta serpiente – no a una vida nueva o a una vida mejor o a una vida semejante:
– vendré eternamente de nuevo a esta misma e idéntica vida, en lo más grande y también en lo más pequeño, para enseñar de nuevo el eterno retorno de todas las cosas, –