Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra – Mientras los reyes hablaban y parloteaban asÃ, con tanto ardor, de la felicidad de sus padres, Zaratustra fue acometido por unas ganas no pequeñas de burlarse de su ardor: pues eran visiblemente reyes muy pacÃficos los que él veÃa delante de sÃ, reyes con rostros antiguos y delicados. Mas se dominó. «¡Bien!, dijo, hacia allá sigue el camino, allá se encuentra la caverna de Zaratustra; ¡y este dÃa debe tener una larga noche! Pero ahora me llama un grito de socorro que me obliga a alejarme de vosotros a toda prisa[464].
Es un honor para mi caverna el que unos reyes quieran sentarse en ella y aguardar: ¡pero, ciertamente, tendréis que aguardar mucho tiempo!
¡Bien! ¡Qué importa! ¿Dónde se aprende hoy a aguardar mejor que en las cortes? Y la entera virtud de los reyes, la que les ha quedado, – ¿no se llama hoy: poder-aguardar?».
Asà habló Zaratustra.