Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Vuestros hombros están oprimidos por muchas cargas, por muchos recuerdos; más de un enano perverso está acurrucado en vuestros rincones. También dentro de vosotros hay plebe oculta.
Y aunque seáis altos y de especie superior: mucho en vosotros es torcido y deforme. No hay herrero en el mundo que pueda arreglaros y enderezaros como yo quiero.
Vosotros sois únicamente puentes: ¡que hombres más altos puedan pasar sobre vosotros a la otra orilla! Vosotros representáis escalones: ¡no os irritéis, pues, contra el que sube por encima de vosotros hacia su propia altura!
Es posible que de vuestra simiente me brote alguna vez un hijo auténtico y un heredero perfecto: pero eso está lejos. Vosotros mismos no sois aquellos a quienes pertenecen mi herencia y mi nombre.
No es a vosotros a quienes aguardo yo aquà en estas montañas, no es con vosotros con quienes me es lÃcito descender por última vez. Habéis venido aquà tan sólo como presagio de que hombres más altos se encuentran ya en camino hacia mÃ, –
– no los hombres del gran anhelo, de la gran náusea, del gran hastÃo, y lo que habéis llamado el último residuo de Dios.
– ¡No! ¡No! ¡Tres veces no! Es a otros a quienes aguardo yo aquà en estas montañas, y mi pie no se moverá de aquà sin ellos,