Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra No silencioso, rÃgido, liso, frÃo,
Convertido en imagen,
En columna de Dios,
No colocado delante de templos,
Como guardián de un Dios:
¡No! Hostil a tales estatuas de la verdad,
Más familiarizado con las selvas que con los templos,
Lleno de petulancia gatuna,
Saltando por toda ventana,
¡Sus!, a todo azar,
Olfateando todo bosque virgen,
Olfateando anhelante y deseoso
De correr pecadoramente sano, y policromo, y bello,
En selvas vÃrgenes,
Entre animales rapaces de abigarrado pelaje,
De correr robando, deslizándose, mintiendo,
Con belfos lascivos,
Bienaventuradamente burlón, bienaventuradamente infernal,
Bienaventuradamente sediento de sangre: –
O, semejante al águila que largo tiempo,
Largo tiempo mira fijamente los abismos,
Sus abismos: – –
¡Oh, cómo éstos se enroscan hacia abajo,
Hacia abajo, hacia dentro,