Asà habló Zaratustra
Asà habló Zaratustra Echada de menos
– Es decir, la otra pierna –
En la santa cercanÃa
De su encantadora, graciosa
Faldita de encajes, ondulante como un abanico.
SÃ, hermosas amigas,
Si del todo queréis creerme:
¡La ha perdido!
¡Ha desaparecido!
¡Desaparecido para siempre!
¡La otra pierna!
¡Oh, lástima de esa otra amable pierna!
¿Dónde – estará y se lamentará abandonada?
¿La pierna solitaria?
¿Llena de miedo acaso a un
Feroz monstruo-león amarillo
De rubios rizos? O incluso ya
RoÃda, devorada –
Lamentable, ¡ay!, ¡ay! ¡Devorada! Sela.
¡Oh, no lloréis
Tiernos corazones!
¡No lloréis,
Corazones de dátil! ¡Senos de leche!
¡Corazones-saquitos
De regaliz!
¡No llores más,
Pálida Dudú!