Así habló Zaratustra
Así habló Zaratustra – «Y también tú, por fin, dijo Zaratustra y se volvió hacia el más feo de los hombres, el cual continuaba tendido en el suelo, elevando el brazo hacia el asno (le daba, en efecto, vino de beber). Di, inexpresable, ¡qué has hecho!
Me pareces transformado, tus ojos arden, el manto de lo sublime rodea tu fealdad: ¿qué has hecho?
¿Es verdad lo que éstos dicen, que tú has vuelto a resucitarlo? ¿Y para qué? ¿No estaba muerto y liquidado con razón?
Tú mismo me pareces resucitado: ¿qué has hecho?, ¿por qué tú te has dado la vuelta? ¿Por qué tú te has convertido? ¡Habla tú, el inexpresable!».
«Oh Zaratustra, respondió el más feo de los hombres, ¡eres un bribón!
Si él vive aún, o si vive de nuevo, o si está muerto del todo, – ¿quién de nosotros dos lo sabe mejor? Te lo pregunto.
Pero yo sé una cosa, – de ti mismo la aprendí en otro tiempo, oh Zaratustra: quien más a fondo quiere matar, ríe.
“No con la cólera, sino con la risa se mata” – así dijiste tú en otro tiempo[575], oh Zaratustra, tú el oculto, tú el aniquilador sin cólera, tú santo peligroso, – ¡eres un bribón!».
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