Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos ¿Quién me ama todavía?
Da manos cálidas,
da un anafre para el corazón,
dame, a mí, la más solitaria,
hielo, ¡ay!, siete capas de hielo,
incluso al enemigo,
al enemigo enseña a amar,
da, sí date,
cruelísimo rival,
¡a mí —a ti!…
¡Huye!
Desapareció él entonces,
mi único gozo,
mi gran enemigo,
mi desconocido,
mi dios–verdugo…
¡No!
¡Vuelve!
¡Con todos tus martirios!
Todas mis lágrimas fluyen
en su curso hacia ti
y para ti arde
la postrer llama de mi corazón.
¡Oh, vuelve,
mi dios desconocido, mi tormento!
¡Mi última felicidad!