Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos Un relámpago. Dionisio se hace visible con esmeraldina belleza.
Dionisio:
¡Sé astuta, Ariadna!…
Tienes orejas pequeñas, tienes mis orejas:
¡Alberga en ellas una palabra sagaz!
¿No debe uno odiarse primero para luego poderse amar?…
Yo soy tu laberinto…