Ditirambos Dionisiacos
Ditirambos Dionisiacos me hablabas con verdad, mas con aterradora y severa faz.
Acerba diosa de la naturaleza abrupta,
amiga mía, te complaces en manifestarte en torno a mí,
y enseñarme amenazante el rastro del buitre
y el goce del alud que me aniquila.
En derredor respira rechinando los dientes la apetencia de muerte:
¡angustiante avidez que amenaza la vida!
Seductora sobre la inmóvil estructura de la roca
la flor suspira por las mariposas.
Todo esto soy —me estremezco al sentirlo—
mariposa seducida, flor solitaria,
buitre, torrente de hielo repentino,
rugido de la tormenta —todo para alabarte,
diosa feroz, ante quien postrado inclino la cabeza,
mientras suspirando entono gimiente un himno de alabanza,
sólo para elogiarte, ¡que por respuestas
de vida, vida, vida suspiro!
No te enfades conmigo, divinidad malvada,
porque con rimas dulcemente te adorne.
¡Estremeces a aquel a quien acercas tu tremenda faz!