El Anticristo
El Anticristo El asesino de Dios —singular paradoja— no es el ateo. El ateo nietzscheano tiene el sentido de lo divino. El verdadero asesino de Dios ¡es el cristiano! El cristianismo no fue más que en apariencia una fe en Dios, una vida humana en el sentido de lo divino. En realidad, fue el «más bajo nivel de la evolución descendente del tipo divino». Es de todo punto falso decir que el cristianismo ha perdido históricamente su impulso primitivo. Desde el principio fue una degeneración. El cristianismo, o más exactamente, el judeo-cristianismo, no ha sido, según Nietzsche, mas que una invención del resentimiento judÃo para arrastrar el mundo a la decadencia. Fue una especie de mala jugada genial, una invención grotesca y feroz de los judÃos para vengarse de las innumerables vejaciones y persecuciones que ya habÃan sufrido. Los judÃos han turbado y corrompido los espÃritus, han impedido a miles de millones de hombres gozar de la tierra.