El Nacimiento De La Tragedia
El Nacimiento De La Tragedia Antes de llamar por su nombre a ese otro espectador detengámonos aquà un instante para traer de nuevo a la memoria la impresión antes descrita de algo discordante e inconmensurable en la esencia misma de la tragedia esquilea. Pensemos en nuestras propia extrañeza ante el coro y ante el héroe trágico de aquella tragedia, a ninguno de los cuales sabÃamos compaginar con nuestros hábitos ni tampoco con la tradición – hasta que redescubrimos que esa misma duplicidad es el origen y la esencia de la tragedia griega, la expresión de dos instintos artÃsticos entretejidos entre sÃ, lo apolÃneo y lo dionisÃaco.
Expulsar de la tragedia aquel elemento dionisÃaco originario y omnipotente y reconstruirla puramente sobre un arte, una moral y una consideración del mundo no-dionisÃacos – tal es la tendencia de EurÃpides, que ahora se nos descubre con toda claridad.