El Nacimiento De La Tragedia
El Nacimiento De La Tragedia Música y mito trágico son de igual manera expresión de la aptitud dionisÃaca de un pueblo e inseparable una del otro. Ambos provienen de una esfera artÃstica situada más allá de los apolÃneo; ambos transfiguran una región en cuyos placenteros acordes se extinguen deliciosamente tanto la disonancia como la imagen terrible del mundo; ambos juegan con la espina del displacer, confiando en sus artes mágicas extraordinariamente poderosas; ambos justifican con ese juego incluso la existencia de «el peor de los mundos». Aquà lo dionisÃaco, comparado con lo apolÃneo, se muestra como el poder artÃstico eterno y originario que hace existir al mundo entero de la apariencia: en el centro del cual se hace necesaria una nueva luz transfiguradora, para mantener con vida el animado mundo de la individuación. Su pudiéramos imaginarnos una encarnación de la disonancia – ¿y qué otra cosa es el ser humano? –, esa disonancia necesitarÃa, para poder vivir, una ilusión magnÃfica que extendiese un velo de belleza sobre su esencia propia. Ése es el verdadero propósito artÃstico de Apolo: bajo cuyo nombre reunimos nosotros todas aquellas innumerables ilusiones de la bella apariencia que en cada instante hace digna de ser vivida la existencia e instan a vivir el instante siguiente.