Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ARTE Y FACULTAD DE LA INTERPRETACIÓN FALSA.— Todas las visiones, los terrores, las desolaciones, los encantamientos del hombre santo son estados mórbidos conocidos que él mismo, por razón de errores religiosos y psicológicos radicados, interpreta de otra manera, es decir, no como enfermedades. AsÃ, tal vez el demonio de Sócrates es una enfermedad del oÃdo, que conforme a su tendencia moral dominante, se explica de manera diversa de la que pudiera hacerlo hoy. Lo mismo sucede con la locura y el delirio de los profetas y de los sacerdotes de los oráculos; siempre están en aquel grado de saber, de imaginación, de esfuerzo, de moralidad en el cerebro y en el corazón —los intérpretes son los que lo han hecho todo—; entre las facultades mayores de los hombres a quienes se llama genios y santos, es necesario colocar la de procurarse intérpretes que no les entiendan para salud de la humanidad.
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VENERACIÓN DE LA LOCURA.— Como se notaba que una emoción ponÃa frecuentemente la cabeza más despejada y evocaba dichosas inspiraciones, pensábase también que por las emociones más fuertes se tomaba parte en las inspiraciones y en las impresiones más dichosas, y asà se veneraba a los locos, como si fueran los sabios y ordenadores de los oráculos. Base de todo esto, es un razonamiento falso.
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