Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano SUPERVIVENCIA DEL CULTO RELIGIOSO EN LA CONCIENCIA.— La Iglesia católica, y antes que ella los demás cultos extinguidos, disponÃan de todo el dominio de los medios por los cuales el hombre es transportado a disposiciones extraordinarias y arrancado al frÃo cálculo del interés o al pensamiento de la razón pura. Una Iglesia que hace temblar por sus acentos profundos, los llamamientos sordos, regulares, atrayentes de un ejército de sacerdotes que transmiten involuntariamente su excitación a la comunidad y la hacen ser toda oÃdos casi ansiosamente, como si un milagro se acercase, la emanación de la arquitectura proviene de una divinidad, ¿para qué volver a predicar otra vez una cosa tan atroz y tan increÃble? Pero los resultados de todo esto no se pierden sin embargo: el mundo interior de las disposiciones sublimes, conmovedoras, estáticas, profundamente penetradas, dichosas por la esperanza, se ha tornado innato a los hombres, principalmente por el culto; lo que existe de él en el alma, ha sido cultivado en gran escala cuando germinaba, crecÃa y florecÃa.
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