Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano CREENCIA EN LA INSPIRACIÓN.— Los artistas tienen interés en que se crea en las instituciones repentinas, en las llamadas inspiraciones: como si al idea de la obra de arte, del poema, el pensamiento fundamental de una filosofÃa, cayese del cielo como un rayo de la gracia. En realidad, la imaginación del buen artista o pensador produce constantemente lo bueno, lo mediocre y lo malo; pero su juicio extremadamente aguzado, ejercitado, rechaza, elige, combina, asà es como nos damos cuenta hoy, viendo los apuntes de Beethoven, de que ha compuesto poco a poco sus más magnÃficas melodÃas y las ha entresacado de múltiples bosquejos. El que discierne menos severamente y se abandona de buen grado a la memoria reproductora podrá, en ciertas condiciones, hacerse un gran improvisador; pero la improvisación artÃstica está en un nivel muy bajo en comparación de las ideas de arte elegidas seriamente. Todos los grandes hombres son grandes trabajadores, infatigables, no solamente para inventar, sino todavÃa para rechazar, modificar, compulsar, arreglar.
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