Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano MÁS SOBRE LA INSPIRACIÓN.— Si la facultad de producir se ha suspendido alguna vez y se ha detenido en su curso por algún obstáculo, se desborda después tan súbitamente como si una inspiración inmediata, sin trabajo interior previo, como sí un milagro le impulsara. Esto es lo que produce la ilusión conocida, en cuyo mantenimiento, como he dicho, están interesados los artistas. El capital no ha hecho más que acumularse, no ha caído del cielo una sola vez. Pero queda aún, en diferente escala, alguna otra inspiración aparente; por ejemplo, dentro del dominio de la bondad, de la virtud, del vicio.
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