Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano EL ARTISTA Y SU CORTEJO DEBEN ANDAR CON LENTITUD.— El paso de un grado de estilo a otro debe ser bastante lento para que no sólo los artistas, sino también el público, se compenetren y sepan exactamente lo que pasa. De otro modo se produce de un golpe un gran abismo entre el artista que crea sus obras sobre una altura aislada y el público que no es capaz de llegar a tanta altura y que tiene al fin que descender con disgusto. Puede cuando el artista no eleve a su público, éste cae rápidamente, y su caÃda es tanto más profunda y peligrosa cuanto el genio le ha llevado más alto.
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