Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ORIGEN DE LO CÓMICO.— Si consideramos que durante miles de años el hombre fue un animal temeroso, y que todo lo que es repentino, inesperado, le obligaba a estar pronto a combatir, quizá pronto a morir, que más tarde, toda la seguridad descansaba sobre la tradición, no debemos admirarnos de que en presencia de todo lo que es repentino, inesperado en palabra y en acción que se produce sin peligro ni daño, el hombre pase a lo opuesto del temor; el ser que temblaba de angustia, volviendo sobre sà mismo se solaza a su placer, rÃe. Esta transición de una angustia momentánea a una alegrÃa de corta duración es lo que se denomina lo cómico. Por el contrario, en el fenómeno de lo trágico el hombre pasa rápidamente de una gran alegrÃa duradera a una gran angustia; pero como entre los mortales la gran alegrÃa duradera es mucho más rara que los motivos de angustia, abunda mucho más lo cómico que lo trágico en el mundo; rÃe más veces el hombre que se conmueve.
170