Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano CORREGIR LA FORTUNA.— Existen en la vida de los grandes artistas enojosas circunstancias que le obligan a no mostrarse tal y como son, forzándoles, al pintor, por ejemplo, a no pintar el cuadro más importante, como obligaron a Beethoven a no dejarnos de sus grandes sonatas (entre otras, la compuesta en si mayor) más que la insuficiente reducción para piano. En esto el artista que viene más tarde debe buscar la manera de corregir en cierto modo la vida del gran hombre; esto es lo que harÃa, por ejemplo, aquél que estando en posesión de todos los efectos de orquesta despertara a la vida para nosotros ésta sinfonÃa muerta aparentemente en el piano.
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REDUCIR.— Muchos sucesos o personas no pueden ser tratadas en pequeño, como es necio reducir el grupo de Laocoon a una miniatura. Pero todavÃa es mucho más raro que alguna cosa de naturaleza pequeña soporte el engrandecimiento; por esto a los biógrafos les es más fácil empequeñecer a un hombre grande que engrandecer a un pequeño.
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SENSIBILIDAD EN EL ARTE DEL PRESENTE.— Los artistas están descontentos cuando trabajan por el efecto sensible de sus obras, pues el público no tiene igual manera de sentir. Su sensibilidad comienza quizá donde cesa la del artista; se encuentran, pues, cuando más, en un punto.