Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano BUENOS NARRADORES, MALOS EXPLICADORES.— Entre los nuevos narradores, una gran seguridad y un error psicológico admirable contrastan de modo verdaderamente risible con la falta de ejercicio de su reflexión psicológica, de la misma manera que su cultura aparece por un momento tan pronto eminentemente elevada, como lamentablemente baja. Hasta sucede con demasiada frecuencia que explican en falso expresamente sus propios héroes y sus actos. Esto no cabe duda, aun cuando parezca inverosímil. Quizá los mejores pianistas han reflexionado muy poco sobre la importancia, los defectos, la utilidad y la educabilidad especiales de cada dedo (ética dactílica), y cometen faltas groseras al hablar de cosas de este género.
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