Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano IDEAS QUE NO HAN LLEGADO A TÉRMINO.— Del mismo modo que no tan sólo la edad viril, sino también la juventud y la infancia tienen valor en sÃ, y no deben apreciarse solamente como transiciones y pasajes, asà también los pensamientos que no se han terminado tienen su valor. No debemos, pues, mortificar a un poeta por un comentario sutil y reÃrnos de la incertidumbre de su horizonte como si el camino que lleva a más altas ideas estuviese ya expedito. Se detiene uno en el umbral: se espera como para el desenterramiento de un tesoro; procede como si debiera hacerse un feliz hallazgo de pensamientos profundos. El poeta extrae algo del pensador al encontrar una idea capital, y nos deja ávidos de ella hasta el punto de que nos empeñamos en su caza; pero pasa revoloteando por encima de nuestra cabeza mostrando bellas alas de mariposa, y sin embargo, se nos escapa.
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