Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano GESTO Y LENGUAJE.— Más antiguo que el lenguaje es la imitación de los gestos que se producen involuntariamente, y aún hoy, a pesar de la restricción del lenguaje de los gestos y del dominio de los músculos que se ha adquirido, es tan fuerte que no podemos ver un rostro en movimiento sin que nuestros nervios se contraigan también (cuando alguien bosteza, bostezan todos los que con él se hallan). El gesto imitado conducÃa al imitador al sentimiento que expresaba el rostro o el cuerpo del imitado. Asà era como se aprendÃa a comprender, asà es como hoy mismo aprende el niño a conocer a la madre. En general, los sentimientos dolorosos pueden expresarse también por gestos que produzcan por su parte un dolor (ejemplo, arrancarse los cabellos, golpearse el pecho, desfigurar y contraer violentamente los músculos de la cara). A la inversa, los gestos del placer eran por sà mismos placenteros y se prestaban a la comunicación de la inteligencia (siendo la risa manifestación del halago). Desde que uno se entiende por medio de gestos, puede nacer un simbolismo de los gestos; quiero decir que podÃa uno entenderse por medio de un lenguaje de sonidos, a condición de que se produjeran a la vez el sonido y el gesto (al cual se añadÃa como sÃmbolo); luego solamente el sonido. Parece entonces que en una época antigua haya acaecido frecuentemente lo mismo que ahora produce en nuestros ojos y en nuestros oÃdos en el desenvolvimiento de la música, y más notablemente de la música dramática. Mientras que al principio la música, desprovista del baile y de la mÃmica (lenguaje de los gestos) que la explican, era un vano ruido, el oÃdo, por la larga costumbre de percibir la asociación de la música y el movimiento, se ha instruido lo suficiente para interpretar las figuras de los sonidos, y ha llegado, finalmente, a un grado de comprensión rápida, en el que no necesita del movimiento visible y comprende sin él al compositor. Se trata entonces de la música absoluta, es decir, de la música en que todo es conocido a primera vista, sin ayuda auxiliar alguna.