Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano ESPÍRITU LIBRE, CONCEPCIÓN RELATIVA.— Se llama espíritu libre aquél que piensa de manera distinta a la que se cree de él por causa de su origen, de sus relaciones, de su situación y de su empleo, o por causa de las miras reinantes en los tiempos actuales. Es la excepción; los espíritus siervos son la regla; éstos le reprochan que sus principios libres deben comunicar un mal en su origen, o bien tender a acciones libres, es decir, a acciones que no se concilian con la moral dependiente. Dícese que tales o cuales principios libres deben derivarse de una sutileza o de una excitación mental. Los que hablan así no creen en lo que dicen, se sirven de ese procedimiento para hacer daño, pues el espíritu libre tiene generalmente el testimonio de la bondad y de la penetración superior de su inteligencia, grabado en el rostro tan legiblemente que hasta los espíritus dependientes lo comprenden. Las otras dos derivaciones del librepensamiento son entendidas lealmente: el hecho es que se producen muchos espíritus libres de una y otra manera. Acaso será ésta una razón para que los principios a los cuales se ha llegado por estos caminos, sean más verdaderos y más dignos de confianza que los que siguen los espíritus dependientes. En el conocimiento de la verdad, se trata de lo que se tiene, no de saber por qué motivo o por qué camino se ha buscado. Si los espíritus libres tienen razón, los espíritus dependientes no, sin que para esto importe que los primeros hayan llegado a la verdad por medio de la inmoralidad, y que los otros, a causa de su moralidad, se hayan sostenido en lo erróneo. Por lo demás, no estriba la esencia del espíritu libre en tener miras más justas, sino solamente en libertarse de lo tradicional, sea con buen o mal éxito. Por lo general, están en la verdad, el espíritu libre busca razones, los demás buscan una creencia.