Humano, demasiado humano
Humano, demasiado humano 235
CONTRADICCIÓN DEL GENIO CON EL ESTADO IDEAL.— Los socialistas desean establecer el bien sobre el mayor número posible. Si algún dÃa se llega a este estado perfecto, no habrá terreno para la inteligencia, para la individualidad poderosa: la humanidad será un rebaño inerte. ¿No es preferible que la vida conserve el estado actual de violencias y energÃas? El corazón sensible desea la supresión de estas violencias, y cuanto más sensible, con mayor violencia lo desea; de modo que quiere la supresión de sà mismo. Una alta inteligencia y un corazón muy sensible no pueden conciliarse en una persona: el sabio está por encima del bien. El sabio debe oponerse a los deseos de la bondad ignorante, porque conoce que en el estado perfecto serÃa imposible el genio. Cristo, que fue muy sensible y muy bueno, querÃa el embrutecimiento de los hombres, la protección de los débiles. El tipo opuesto, es decir, el sabio, quiere lo contrario. Si el Estado exagera su oficio de proteger a los individuos, caerá en el extremo contrario, en la supresión de la individualidad.
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